En la vereda la Esperanza, Corregimiento El Páramo del municipio de Taminango que está ubicado en el Norte de Nariño a 119 kilómetros de San Juan de Pasto, se encuentra la Asociación de Jóvenes Semillas del Mañana, AJOSMA, constituida por 53 participantes, 33 mujeres y 20 hombres quienes se organizaron en el 2020 para hacer parte del Proyecto Junt@s que financia la Unión Europea y el Instituto Camoes.
Camino a El Paramo
Es miércoles 6 de octubre, son las 7:30 de la mañana en el casco urbano del municipio de Taminango. Jessica Rodríguez participante de AJOSMA nos espera en su casa, en el corregimiento El Páramo para llevarnos hasta la casa de Adriana Rodríguez donde se encuentran Liseidy Cancimanci, una joven madre soltera que lidera la actividad gastronómica que están organizando para el 8 y 9 de octubre, durante el día del Campesino en el Parque Simón Bolívar. El objetivo de la actividad es recolectar fondos para legalizar su asociación. La idea es vender comida, platos típicos, en la feria gastrómana que organiza la alcaldía.
Desde el casco urbano hasta el Páramo son unos 10 minutos aproximadamente en carro o moto, el pasaje, la carrera cuesta entre 5 y 7 mil pesos. Durante el recorrido se aprecian maravillosos paisajes, aquel verde de todos los colores que anuncia el poeta Aurelio Arturo.
La casa de Jessica es una casa de campo donde hay una papelería y una tienda de mecato y peluches, dos negocios que pertenecen a ella y su hermana, como fuentes de ingresos, sus padres, doña Guiomar de Jesús Cancimanci es ama de casa y su padre don José Rafael Rodríguez, un campesino que le apuesta al cultivo de café y otros productos como maíz, yuca, naranja, arracacha para el consumo familiar.
Desde la casa de Jessica, se puede mirar el espectacular paisaje que genera la cordillera, las montañas de San Lorenzo, Chachagui y el imponente Cañon de Juanambu. No hay palabras para describir la belleza, es una experiencia que sólo se puede presenciar.
Caminamos unos 10 minutos y pasamos por el camino viejo, el camino del deseo o los amantes, un lugar que, en las noches, se convierte en el espacio para los amores prohibidos y los romances efímeros de los habitantes de la zona. Terminando ese camino está la casa de Adriana quien vive con su hijo Cristian de 5 años y su madre quien llega los fines de semana.
“Adriana, Adriana”, grita Jessica. Las puertas de manera que contrastan con el verde de las paredes están cerradas. Adriana no está.
Caminamos otros 10 minutos y vamos a visitar a Alvani, otra joven que hace parte del proyecto y quien trabaja en la tienda de la vereda la Esperanza, Alvani es madre de dos hijas y apenas está recuperándose de una trombosis cerebral que sufrió aproximadamente hace dos años y que la dejo cuadripléjica, tuvo aprender a caminar, hablar y comer otra vez a los 28 años. Todavía tiene dificultades para hablar y caminar.
Alvani es una joven luchadora, una ‘verraca’, a pesar de la enfermedad y de las pocas oportunidades de empleo que existe en Taminango, sigue luchando para sacar adelantes a sus dos hijas. La vida que le toco no fue fácil, cuando era niña, fue desplazada del Putumayo junto a su familia la cual padeció de la guerra y la violencia que generó el conflicto armado en ese departamento.
Luego de realizarle una entrevista, volvimos a la casa de Adriana y esta vez la encontramos con Liseidy, estaban planeando la actividad de la cocina, quien trae la leña, quien va a comprar todos los insumos para el arroz con pollo que les contrato la alcaldía, quien va a pelar, componer y asar los cuyes, quien cocinará el maní con dulce y las materias primas para cocinar.
Adriana es madre soltera y no tiene empleo, actualmente, cría pollos y cuyes para vender cuando están listos para el consumo, por eso, el proyecto Junt@s, aunque no es el salvador de todos los problemas que tienen los jóvenes y las mujeres como Adriana, Liseidy, Jessica y Alvani, al menos es una alternativa para organizarse y fortalecer sus liderazgos como mujeres, convertirse en emprendedoras de sus veredas y municipio, generar empleo y no abandonar su territorio al que tanto aman.
Yuuui: La preparación
Estamos en la vereda la Esperanza, en el corregimiento El Páramo, cae la tarde y con ella, llega la neblina, los paisajes empiezan a desaparecer porque las nubes bajan para reposar entre los árboles de mango, la guaba, las matas de café, plátano y todos los frutales.
Por eso se llama El Páramo porque casi todas las noches se nubla y hace bastante frío. En la madrugada las nubes permanecen hasta las 5 de la mañana y, poco a poco, se esfuman dando paso a los rayos del sol que despuntan desde las montañas en medio de un cielo azul que da los buenos días.
En medio de esos paisajes, atardeceres y amaneceres, otras realidades contrastan la vida de los habitantes, entre ellos, los jóvenes quienes no tiene oportunidades de empleo, facilidades para acceder a la educación superior, problemáticas que Junt@s intenta mitigar con su implementación a través de Oikos Coperacao e Desenvolvimento y la Agencia de Desarrollo Local Nariño.
El guango de leña
Es 7 de octubre. Son las 8 de la mañana. Liseidy llega con un guango de leña a la espalda, más tarde, llega Eimar Jurado con otro guango en una moto junto con otros utensilios para cocinar, Eimar es uno de los jóvenes representantes de la asociación. Las materias primas empiezan a organizarse. A las 9 de la mañana llegan otras jóvenes que vienen de veredas cercanas y otras lejanas, todas a trabajar en minga para dejar listo el arroz con pollo, el maní dulce y los cuyes asados.
La cocina, el comedor, el corredor, los pasillos y el patio donde se encuentra el horno de leña, están repletos de mujeres, cada una encargada de una tarea, unas desgranando arveja, otras picando zanahoria, otras, pelando los cuyes, otras cocinando el maní dulce, otras lavando las papas, otras cocinando el arroz, otras cocinando el almuerzo. Todos trabajan en equipo y Liseidy quien viste su delantal dirige y supervisa todas las actividades.
Hay pocos hombres, llegaron a penas dos, y permanecen cerca de 3 horas y ayudan a pelar las papas, revolver el arroz, asar los cuyes. De repente, se escucha entre murmullos, el sonido de Yuii, Yuiii, Yuii que varias de las jóvenes se dicen con picardía al mirar a los jóvenes haciendo labores domésticas.
Yuii es una expresión particular que utilizan los habitantes de Taminango y que se ha transmitido de generación en generación “puede decirse que es de asombro, de sorprenderse, yuii significa que lindo”, explica Liseidy.
La poca presencia de los hombres en esta actividad se debe a que se mantiene un fuerte machismo “cuando un hombre hace el oficio de la cocina los demás le dicen que es un tonto”, explica una de las madres de los jóvenes quien asistió a ayudar a la asociación.
El machismo en estos escenarios sigue presente, sin embargo, el Proyecto Junt@s ha realizado 85 talleres que promueven la igualdad de género, la interculturalidad, la innovación social, la incidencia política, la participación y la inclusión social y ambiental donde las mujeres tuvieron espacios y la posibilidad de participar efectivamente, expresarse, opinar y formarse como líderes de sus organizaciones, su familia y su territorio.
En estos espacios de formación las jóvenes de las 10 organizaciones de Taminango, San Lorenzo, Buescao y Tumaco se constituyen como referentes de cambio y como el proceso para la eliminar el machismo en sus hogares y comunidades.
La venta: participación en la feria
9 de octubre. Son las 5 de la mañana. Liseidy llega con otro guango de leña, es el gran día para empezar a preparar lo que falta, llevar y entregar los alimentos a los comensales que esperan en el parque Simón Bolívar.
Adriana y Liseidy son las únicas que empiezan a poner las ollas a los fogones y están a la espera de otras compañeras que vienen de veredas lejanas. El maní con dulce está listo, la noche anterior se preparó y empacó.
Un grupo de jóvenes se encuentran en la feria desde las 8 de la mañana, esperando para entregar el arroz con pollo a los funcionarios de la Alcaldía quienes contrataron más de 200 platos, también, están listas para vender los cuyes asados, el maní con dulce, el mote con leche. Esperan vender todo lo producido para recolectar fondos y poder legalizar su organización ante Cámara de Comercio para cumplir con el proceso y continuar con el proyecto Junt@s, el cual prepara el proceso de formación técnica, el acompañamiento técnico y productivo que busca fortalecer los emprendimientos y los productos que el estudio de mercado identificó junto con los jóvenes para la asociación AJOSMA, en este caso el café.
Son las 10 de la mañana y todo está listo, el promotor del proyecto, llega en un vehículo para transportar los productos hasta el casco Urbano. Las jóvenes dejan el delantal y buscan la mejor ‘pinta’, se arreglan y se maquillan para salir al pueblo, a liderar la actividad y demostrar que el trabajo de las mujeres sigue siendo fundamental para la economía del municipio y de la nueva organización de jóvenes que se prepara para fortalecer el emprendimiento del café, generar oportunidades de empleo y no abandonar su territorio.
Al final de la jornada, todo lo producido se vende a los habitantes de Taminango, la misión de las jóvenes de la Asociación Jóvenes Semillas del Mañana se cumplió, lograron recolectar gran parte de los fondos para formalizar su organización.
El Proyecto Junt@s mantiene acompañamiento a los jóvenes y sus organizaciones para fortalecer sus liderazgos, ofrecer educación técnica gratuita e invertir en los emprendimientos económicos de cada asociación para mejorar la calidad de vida en los territorios.
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