Brigith Noguera tiene 27 años, es madre de Evan y Kiana y es una de las 42 mujeres líderes que hacen parte de la organización Grupo Juvenil Corregimiento Charguayaco que está ubicada en el municipio de Taminango, Nariño.
La organización juvenil está conformada por 71 jóvenes, 42 mujeres y 29 hombres, y está en el corregimiento de Charguayaco, ubicado a unos 45 minutos del casco urbano de Taminango, Nariño, es una de las 10 organizaciones que hacen parte del proyecto Junt@s que financia la Unión Europea.
Palobobo, la vereda.
Brigith vive en la Vereda Palobobo, pasando la quebrada que lleva el mismo nombre de la vereda. Para reunirse con sus compañeros de la organización debe caminar entre 15 y 20 minutos, en medio del calor y el sol, pasar la quebrada, pisando en las piedras que hacen las veces de puente. Esa rutina la hace todos los días para salir a recoger a su hijo Evan a la Escuela de Palobobo, donde cursa primero de primaria.
Donde vive Brigith es un lugar espectacular, está lleno de árboles frutales como mango en plena floración, papaya en maduración y de limón Tahití cargados a su máxima capacidad, línea productiva que los jóvenes de la organización quieren especializarse para producir y exportar, generando empleo en el corregimiento para que los jóvenes no migren a las ciudades o se vayan de ‘raspachines’ de coca a otros municipios.
En este lugar no hay señal de telefonía celular, las comunicaciones se hacen a través de internet satelital que contratan los pobladores, para comunicarse a través de WhatsApp. Las llamadas telefónicas no son posibles.
En Palobobo el calor es sofocante y seco, pero sus suelos fértiles y un distrito de riego, propiciaron la oportunidad para producir de manera continua frutales y otros alimentos para seguridad alimentaria y generación de ingresos.
La carretera que lleva hasta el corregimiento es una vía terciaría en mal estado lo que dificulta el proceso de comercialización y venta de la cosecha, en la mayoría del tramo, los vehículos deben ‘echar revesa’ para poder dar vía a otros vehículos. En época de lluvias, la carretera se vuelve más peligrosa y difícil para transitar así que muchas veces, los frutales que se cultivan se pierdan en las fincas y los campesinos pierden todo lo invertido, su dinero y su tiempo, entonces la cosecha se pudre en los árboles.
Para llegar hasta el corregimiento desde la cabecera municipal, se utiliza moto o carro campero, una carrera en moto, cuesta entre 20 y 25 mil pesos, es decir, ida y vuelta en promedio serían 50 mil pesos; equivalente a dos jornales de trabajo en campo; situación que impide salir con frecuencia hasta el casco urbano, a no ser por necesidad o realizar diligencias urgentes y necesarias. Por lo general, los habitantes salen los domingos, día de mercado a Taminango en el bus escalera “chiva”.
La organización, el Grupo Juvenil Corregimiento Charguayaco
El grupo juvenil al cual hace parte Brigith empezó a organizarse cuando se convocó a los jóvenes para hacer parte del proyecto Junt@s, que es financiado por la Unión Europea y el Instituto Camoes, de la Cooperación Portuguesa.
La organización está constituida por un colectivo de 71 jóvenes, 42 mujeres y 29 hombres, todos campesinos que esperan quedarse en el territorio, en su vereda, para producir limón Taití y exportarlo a otros países. Algunas mujeres son madres solteras o tienen hijos y ven en el proyecto una oportunidad para mejorar sus vidas. El proyecto ofrecerá formación técnica relacionada con este producto, asistencia técnica e incentivos para la comercialización local y nacional.
En esta organización, Brigith es una las líderes que promueve la equidad de género e invita a los hombres para que se empiece a acabar con el machismo, se valore y respete el trabajo de las mujeres quienes son mayoría en la asociación, pero que requieren de mayor participación e incidencia política en el territorio.
Desde el proyecto se ofrecen talleres para fortalecer el liderazgo juvenil desde el enfoque basado en derechos que promueve la Unión Europea desde el enfoque de género, la participación, la multiculturalidad, la comunicación y la incidencia política en los territorios.
Durante el primer año de implementación, los jóvenes que participaron de los talleres de identificación de problemáticas sociales, multiculturalidad, habilidades blandas, innovación social, incidencia política recibieron ayuda para el transporte y la alimentación por parte del Proyecto Junt@s, toda vez que, se conoce las realidades en que viven los participantes, los costos y las distancias para desplazarse desde sus viviendas hasta el casco urbano del municipio.
La vida de Brigith, su infancia
Brigith es hija del noviazgo de Floriberto Noguera y Deyanira Rosero. Doña Deyanira quedó en embarazó siendo menor de edad. “Mi mamá, desde siempre, se ha caracterizado por ser una mujer bastante fuerte, trabajadora, emprendedora, a pesar que su infancia fue cruel y difícil”, explica Brigith.
Sus padres tomaron rumbos diferentes, don Floriberto se casó y tuvo 3 hijos, y doña Deyanira tuvo 6, incluidos, Brigith a quien la criaron sus abuelos paternos, por eso, a su abuela Herminda Rodríguez, la llama mamá.
“Mi infancia fue entre aserrín y madera, entre virusas, con la virusa encendíamos fogones, hacíamos pasteles y sopa de aserrín. Mis juguetes eran micrófonos, teléfonos, armarios miniaturas todos hechos de madera”, recuerda.
Su abuelo Ulpiano Noguera es carpintero y heredo el oficio al padre de Brigith quien tiene un taller en la Dorada, Putumayo. Don Ulpanio, enseño la carpintería a todos sus hijos quienes son artesanos muy talentosos en Taminango.
Brigith es una artesana por herencia, por los genes de sus abuelos, tíos y sus padres. Es un oficio que lo lleva en las venas, en la sangre, asegura.
Mama Evkia
Las manillas que realiza llevan el nombre de Mama Evkia, que es una conjugación de palabras que hacen referencia a la pacha mama y a las iniciales de sus hijos, Evan y Kiana.
Las artesanías son algo que lleva en los genes, sus familiares son artesanos, se dedican a hacer carrozas, su abuela, también “hace artesanías y pinta cosas maravillosas, a su estilo. “Es la vena, la sangre”, reitera.
Le gusta tejer en las mañanas, por la tranquilidad que hay, le gusta crear cosas nuevas, hacer combinaciones, mejorar lo que existe y mejorar la calidad de sus artesanías, su sueño es que las personas se sientan orgullosas de tener una artesanía y que digan “ve, tengo una artesanía de Mamá EvKia”.
Algunas veces, teje hasta la tarde en su casa, donde vive con Andrés su esposo, a quien conoció hace más de diez años en el granero donde ella trabaja y sus dos hijos; “La artesanía es una terapia para controlar los momentos de ansiedad, de rabia, es una manera para canalizar esas energías a través de la paciencia que estas exigen”, explica.
En sus artesanías hace honor a aquello que representa a su territorio, su cultura, a las mujeres, al trabajo, a la identidad indígena, respetando el origen e innovando para que otras mujeres se sientan representadas.
Además de ser artesana, es una buena escritora, escribe para “desahogar los sentimientos que tiene dentro” para reflejar su entorno, sus experiencias y sus sueños como mujer campesina que quiere permanecer en el territorio y vivir toda su vida junto a los árboles, sus amigos, la quebrada y los frutales.
“Donde vivo es muy bonito. Tengo lugares especiales. Algunas veces, colocó la hamaca debajo del árbol de mango donde escribo, donde imaginó diversos mundos infinitos y finitos, con frecuencia contempló las aves, las nubes, porque me agrada vivir en el campo. Me agrada pertenecer acá, Yo creo que las almas bonitas, siempre surgen de los lugares menos esperados, de los lugares inesperados como Palobobo”, asegura.
La escuela: rebeldía y liderazgo
En la escuela se caracterizó por ser una persona bastante rebelde, siempre expreso sus opiniones, es de las personas que dice que lo siente, cuando mira algo injusto siempre evita que se repita. En el colegio logró definir muchas de las cosas y de lo que actualmente es. Brigith considera que los seremos humanos se construyen todo el tiempo porque aprenden todos los días.
Durante el colegio se destacó por su rendimiento académico y por su liderazgo, por eso, cuando se enteró del Proyecto Junt@s, lo miró como una oportunidad de fortalecimiento personal y comunitario, especialmente, por el tema de liderazgo juvenil que es uno de los componentes del proyecto y una cualidad en Brigith desde niña.
“El proyecto me ha ayudado a empoderarme, a darme cuenta de mis capacidades y habilidades, y generar amistad con otros jóvenes de los otros municipios donde se implementa”, asegura.
Su esposo Andrés y sus hijos
Andrés Muñoz es su actual pareja con quien vive en Charguayaco, en la vereda Palobobo, pasando la quebrada. Andrés es su compañero de vida desde hace más de 10 años, con quien está aprendiendo a crecer juntos y a llevar una relación sana, explica.
Andrés, es cantante y también participa en el proyecto, ambos son artistas y comparten interés y afinidades que les permite pensar y construir los mismos sueños como jóvenes, compañeros de vida y como líderes de Palobobo.
Evan, su primer hijo nace a los tres años de vivir con Andrés, cuando Brigith tenía 21, a los 25 tuvo a su hija Kiana. Son el motor de ambos, son quienes han proyectado sus vidas, de lo que están dispuestos a hacer juntos por sus hijos.
Fortalezas y virtudes
Una de sus fortalezas es su criterio para decidir por sí misma, es una persona decidida, a pesar del miedo que le puedan generar las cosas o las circunstancias, “tengo miedo, pero lo atravieso”. Es una mujer de decisión, una mujer arriesgada como dice ella que le ha permitido dejar a un lado las inseguridades “la idea es superar nuestros propios límites”, asevera.
Otra virtud es su humildad, es bastante empática, porque ha pasado por circunstancias complicadas y por eso, siempre quiere ser esa mano amiga que se le negó alguna vez. “Todas las personas tenemos dificultades y en un mundo más empático podríamos vivir mejor y tener armonía unas con otras. Podríamos ser felices con nosotros mismos”, asegura.
El proyecto Junt@s
Brigith se animó a hacer parte del Proyecto Junt@s porque se identificó con las propuestas de liderazgo, formación y productividad que busca con su implementación en los territorios.
Para el caso de esta joven, el proyecto se ha convertido en una posibilidad de formación técnica que se espera fortalezcan su liderazgo y las capacidades productivas en los territorios para generar oportunidades de empleo para que los jóvenes no migren a las ciudades.
Además, desde el punto de vista personal, el proyecto se ha convertido en el lugar de encuentro para comercializar y vender sus artesanías, sus manillas y establecer lazos de amistad con los otros jóvenes de Taminango y los otros municipios donde se implementa: Buesaco, San Lorenzo y Tumaco.
El proyecto que es financiado por la Unión Europea y el Instituto Camoes de la Cooperación Portuguesa e implementado por la ONG Oikos y la Agencia de Desarrollo Local Nariño, es una oportunidad para que los jóvenes como Brigith encuentren alternativas productivas y de liderazgo en los municipios y permitan mejorar la calidad de vida de las comunidades y sus familias.
Empoderamiento Femenino
El empoderamiento femenino que ha conseguido en diferentes procesos de formación, entre ellos, los ofrecidos por el Proyecto Junt@s, le ha ayudado a identificarse con los sentimientos de los otros para trabajar y hacer acciones concretas para el reconocimiento de las mujeres como sujetos de derechos, permitiéndole ser una mujer más segura con lo que busca y lo que anhela en su vida.
Cuando se refiere al miedo, Brigith manifiesta que siempre trata de no pensar en el temor al cual considera como algo bueno porque establece los límites y si se atraviesan, se puede vencer el dolor, afirma.
Como una mujer líder en su corregimiento y dentro de la organización, resalta que le encanta mirar cuando “las personas emprenden y son amables, son admirables y geniales en lo que hacen”.
Brigith es una ecologista, ambientalista, artesana y rockera por eso tiene empatía con las personas que cuidan a los animales Y el medio ambiente. Le gusta las personas que piensan diferente y que respetan la opinión de los demás.
“Es importante resaltar la procedencia campesina, porque tenemos otra perspectiva de la tierra, las plantas, la vida para hacer cosas mejores para la naturaleza”, resalta.
Finalmente, dice que le gustaría que, en su comunidad y su municipio, la recuerden como la mujer que hizo algo positivo en el momento adecuado, como una madre de mente abierta que ayudo a sus hijos a construir bases fuertes para librar las batallas de la vida. “Quiero dejar dos personas maravillosas, buenas, empáticas con la capacidad de sentir y buscar el bien común”, finaliza.
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