Albani Bravo tiene 29 años y es madre soltera. Nació en la Unión Nariño. Vivió durante 9 años en el Departamento del Putumayo, fue desplazada por el conflicto armado y la violencia. Actualmente, vive con sus dos hijas en el Corregimiento El Páramo, Vereda La Esperanza, municipio de Taminango y hace parte del Proyecto Junt@s que financia la Unión Europea y el Instituto Camoes. A los 22 años, cuando estaba embarazada de su segunda hija, sufrió una trombosis cerebral que le provocó una parálisis completa, aprendió a desenvolverse por sí misma. Albani ha tenido que realizarse varias cirugías durante su proceso de recuperación y luego de quedar en cuidados intensivos. Entre un silencio que casi le provoca el llanto, la joven recuerda que, su hija nació por cesárea y tuvo que permanecer durante 2 meses en una incubadora. “Los problemas que me trajo la enfermedad, fue la separación con el papá de mis hijas, no supimos lidiar con eso, ninguno de los dos. Gracias a Dios él responde por las niñas”. Actualmente, tiene problemas al hablar y de movilidad, pero está trabajando en una tienda de su vereda para sacar adelante a sus dos hijas. “Yo me he demostrado que puedo seguir, seguir adelante”, sostiene. Antes de su enfermedad, era una joven muy trabajadora, cultivaba y cosechaba café, llevaba los caballos con carga entre las montañas de Taminango, también, estudiaba un técnico, pero por su enfermedad tuvo que retirarse.

Trabajo en la tienda de La Esperanza

Durante su proceso de recuperación y con las ganas de salir adelante, la joven busco trabajo en su vereda y la señora Doris Sanchéz, dueña de la tienda Mariale de la Vereda La Esperanza, le dio la oportunidad para que obtenga ingresos para poder mantener a sus dos hijas. “Gracias al trabajo, me he dado cuenta que puedo dar más de mi sin enfrascarme en mi enfermedad. Todo mundo me miraba y me decían: Vos no puedes hacer nada porque estás enferma, pero no, yo he demostrado que puedo seguir”, sostiene.

“Tronquitas y callambas”

En la tienda donde trabaja Albani, llega su hija Gabriela, quien nació por cesárea. La niña llega y abraza a su mamá. Albani recuerda que a ella y a su hermana les dicen ‘tronquitas’, y con una sonrisa, mirando a su hija, dice: “y a mis hijas les dicen, callambas, porque de los troncos salen las callambas. Mentiras, mentiras”, le dice, mientras le da un beso en la mejilla. “las tres vamos a salir adelante”, sostiene Albani.

Proyecto Junt@s una oportunidad para Albani

Albani conoció al Proyecto Junt@s por su amiga Liseide Cacimanci, una de las líderes de la vereda quien le contó que la Unión Europea y el Instituto Camoes iban a financiar un proceso para los jóvenes de Taminango, Buesaco, San Lorenzo y Tumaco. Con la llegada del Proyecto Junt@s que financia la Unión Europea y el Instituto Camoes, Albani, tuvo otra oportunidad para estudiar gratis y crear junto con los demás jóvenes de El Páramo la organización AJOSMA, la cual tiene como iniciativa económica y productiva el café. “Este proyecto no es como otros, éste es a largo plazo, tenemos todas las esperanzas en este proceso”, asegura. Albani, luego de la implementación del Proeycto Junt@s, se mira como una empresaria de su municipio generando empleo para otros jóvenes y evitando que abandonen el territorio y migren a las ciudades. Para esta joven, Junt@s que implementa Oikos y Adel Nariño, es una oportunidad para mejorar su calidad de vida y ofrecer un mejor futuro a sus dos hijas, su familia y su comunidad. Otros jóvenes de Buesaco, San Lorenzo, Taminango y Tumaco, que participan de este proyecto, también viven en condiciones vulnerables por diferentes razones y Junt@s, que es implementado por la ONG Oikos y Adel Nariño, se cataloga como una alternativa para fortalecer las organizaciones juveniles, las iniciativas económicas y los liderazgos locales para generar empleo y evitar que los jóvenes migren a las ciudades.

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