Por Jaime Alexander López – Municipio: Buesaco – Organización Lacti Fruti – Foto: Autor Rodrigo Armero

¿Crees saber de qué trata? Acompáñame, te contaré nuestra historia en los siguientes párrafos.

Somos algo totalmente diferente a lo que hayas escuchado, para las personas puede ser un nombre llamativo, pero para el corregimiento de San Ignacio y el Rosal del Monte se ha convertido en sinónimo de progreso familiar.

Lacti Fruti es sinónimo del cambio de una vida dedicada a la ilegalidad (cultivos ilícitos como amapola) a labores que contribuyen al desarrollo socioeconómico y moral de la comunidad campesina que, con pocas alternativas, se convirtió en la esperanza y un futuro sin temores y la ilusión de avance económico.

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La visión de las personas y su conciencia para buscar un mañana mejor para sus comunidades los motivó a adentrarse en la ganadería y la producción de leche en terrenos desconocidos, apostándole a una economía libre de cualquier forma de cultivo que genere violencia y guerra.

¡No fue fácil! Según cuentan nuestros padres. Llevamos ocho años y con esfuerzo, dedicación y comprensión se dejó a un lado el miedo al cambio y se empezó a trabajar en equipo, creando la Asociación Agropecuaria Lacti Fruti.

Unirse como socios fue, tal vez, el reto más grande que se presentó, porque no siempre es fácil escuchar a los demás ni llegar a un acuerdo que les guste a todos; sin embargo, se intenta, sin desfallecer, encontrar la solución a cualquier obstáculo.

Hoy en día tenemos dos tanques de acopio con capacidad de 3000 Litros cada uno y entregamos nuestro producto a una empresa nacional.

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos”. Séneca.

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