Por Carlos Alberto Estupiñan Mesa – Municipio: Tumaco. Organización AFROMUVARAS. Foto: Jhoan Francisco Montaño
Mi nombre es Carlos Alberto Estupiñan Mesa, soy de la vereda San Luis Robles, pertenezco al comité de jóvenes de la organización AFROMUVARAS, en el momento estamos participando del proyecto JUNT@S.
La vereda San Luis Robles se encuentra a una hora y media del casco urbano de Tumaco donde la comunidad cuenta con una gran cantidad de jóvenes con ganas de emprender y salir a delante, pero dentro de nuestra comunidad no cuenta con oportunidades donde podamos ejercer nuestras habilidades como emprendedores en la transformación de la materia prima que es el grano de cacao, cultivo que se ha venido ejerciendo desde nuestros ancestros.
Poseemos tierras para el uso agrícola, pero con todo esto no logran sustentar sus necesidades, debido a ello y a otros factores muchos jóvenes toman la decisión de migrar a las ciudades en busca de nuevas oportunidades y otros son reclutados por grupos al margen de la ley.
Pero aún existimos jóvenes, como los que hacemos parte de un Comité Juvenil de la Organización AFROMUVARAS que a pesar de las dificultades y adversidades, hemos sido resilientes a los atropellos violentos de los grupos armados ilegales, pero nunca se ha perdido la esperanza que algún día las cosas cambiaran; con el apoyo del proyecto junt@s estamos llevando a cabo nuestro emprendimiento con un producto llamado “Guayacao” con el cual tenemos el sueño de crear nuestra propia empresa de transformación utilizando las materias primas del cacao, guayaba, borojó, ciruelos , arazá y demás frutales que se encuentran en nuestras comunidades.
Nuestro gran reto es tener una sede propia de transformación y así poder ofrecer a más jóvenes la oportunidad de ejercer una actividad económica licita y aportar al desarrollo socio económico de nuestras comunidades y el municipio y al país, aportando un granito de arena a esa paz tan anhelada que tanto la necesitamos en nuestros territorios.
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Escuchemos las voces de nuestra juventud rural; de ellos depende el crecimiento y cuidado de nuestros campos.
No los déjenos caer en manos de la violencia, más oportunidades laborales y educación para los jóvenes del campo.